La inserción de una vía aérea nasofaríngea es sencilla, proporciona buena ventilación, mantiene la estabilidad hemodinámica, es bien tolerada, económica y de fácil acceso, lo que ha impulsado su creciente uso en anestesiología y otros servicios. Sin embargo, los profesionales sanitarios deben ser conscientes de las posibles complicaciones, como náuseas, vómitos, aspiración y lesiones de la mucosa nasal. Si bien la colocación y fijación adecuadas de la vía aérea nasofaríngea pueden reducir la incidencia de náuseas, vómitos y aspiración, las lesiones de la mucosa nasal son inevitables. Incluso insertadas por operadores expertos, las vías aéreas nasofaríngeas pueden causar daño a la mucosa nasal en el 4,7 % de los pacientes. Además, no se puede garantizar que todos los operadores en la práctica clínica posean este nivel de habilidad, lo que significa que la incidencia real de daño a la mucosa nasal probablemente sea aún mayor. Si bien el daño a la mucosa nasal no pone en peligro la vida, aumenta el riesgo de infección y reduce la satisfacción del paciente. Por lo tanto, creemos que las mejoras en las vías aéreas nasofaríngeas deben centrarse en la reducción de complicaciones. Mejorar el rendimiento, optimizar la estructura, reducir las complicaciones y simplificar la operación son las direcciones futuras para el desarrollo de vías respiratorias nasofaríngeas mejoradas, y la eficacia clínica de estas vías respiratorias mejoradas aún requiere más ensayos clínicos para su verificación.